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	<description>Abogados de la Música</description>
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		<title>«La Industria Musical como estructura económica y proyecto estratégico» Fundamentos para la formación del artista emergente.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Andrés Ospina Madrid]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Mar 2026 16:35:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La Industria]]></category>
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									<p></p>
<p>La industria musical opera a través de una red de agentes especializados que intervienen en la cadena de valor: sellos discográficos, editoriales, managers, promotores, distribuidores digitales, plataformas tecnológicas y sociedades de gestión colectiva (Harrison, 2019). Cada uno cumple funciones específicas en la producción, promoción, distribución y monetización de contenidos musicales.&nbsp;</p>
<p>Desde el punto de vista jurídico-económico, la música circula a través de una dualidad fundamental: la obra musical, protegida por el derecho de autor, y la grabación sonora, protegida por derechos fonográficos. Esta diferenciación, ampliamente desarrollada por Passman (2023), estructura dos flujos de ingresos distintos pero complementarios. El desconocimiento de esta arquitectura impide comprender cómo se distribuyen las regalías y quiénes participan en su recaudo.</p>
<p>&nbsp;En consecuencia, la formación en negocios musicales no constituye un lujo académico, sino una herramienta de protección profesional. Comprender el funcionamiento contractual y económico del sector fortalece la autonomía del artista. En términos prácticos, entender el negocio no te hace menos artista, te hace menos manipulable.</p>
<blockquote>
<p>La profesionalización implica asumir que el proyecto musical posee una dimensión empresarial. El artista administra activos intangibles como su catálogo, su marca personal y su comunidad.</p><p>&nbsp;Estos activos requieren planificación estratégica, definición de modelo de ingresos y análisis de sostenibilidad financiera (Passman, 2023). De allí que resulte pertinente afirmar que la música es arte, pero la carrera musical es una decisión estratégica.&nbsp;</p>
</blockquote>
<p></p>
<p>En el entorno digital, la confusión entre visibilidad y rentabilidad se ha intensificado. El crecimiento en plataformas de streaming no siempre se traduce en ingresos suficientes para sostener una carrera. Las métricas superficiales pueden generar reconocimiento, pero no garantizan estabilidad económica. Tal como advierte Harrison (2019), la construcción de una base de seguidores comprometidos constituye un factor determinante para la sostenibilidad del proyecto musical. Por ello, los números sin comunidad inflan el ego, pero no pagan cuentas.&nbsp;</p>
<p>La toma de decisiones contractuales representa otro eje crítico. La firma de acuerdos sin comprensión adecuada de cláusulas relativas a cesión de derechos, duración, territorios o porcentajes de participación puede comprometer el control sobre activos estratégicos, especialmente los masters y los derechos editoriales. La literatura especializada enfatiza que las asimetrías informativas son frecuentes en la industria musical (Passman, 2023). En este contexto, firmar sin entender es ceder tu futuro por emoción.&nbsp;</p>
<p>El análisis debe enmarcarse además dentro del concepto de industrias creativas, entendido como el conjunto de actividades económicas basadas en la creatividad y la propiedad intelectual como factores de producción. En el contexto colombiano, este enfoque ha sido desarrollado por la doctrina académica en materia de propiedad intelectual y desarrollo cultural (Ortega Díaz &amp; Sandoval Gutiérrez, 2022). La música, por tanto, no solo es expresión artística, sino también sector económico generador de valor agregado.</p>
<p>&nbsp;Finalmente, la educación estratégica en negocios musicales constituye una herramienta de sostenibilidad profesional. La industria no opera exclusivamente bajo criterios de mérito artístico; responde a decisiones estructuradas, planificación y capacidad de negociación. En este sentido, puede sostenerse que la industria no premia al que más sueña, premia al que mejor decide. La formación académica reduce la improvisación y fortalece el criterio profesional.&nbsp;</p>
<p>Aprender el funcionamiento de la industria no implica subordinar el arte al mercado, sino dotarlo de condiciones de permanencia. En consecuencia, aprender la industria es una forma de respeto por tu propio talento</p>
<p></p>
<p></p>
<p></p>								</div>
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		<title>Cuando un mensaje de voz llega a los tribunales: el caso Bad Bunny y los límites legales de la creatividad digital.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Andrés Ospina Madrid]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Feb 2026 20:48:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La Industria]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El nombre de Bad Bunny vuelve a ocupar titulares, esta vez lejos de los escenarios y más cerca de los tribunales. A comienzos de enero de 2026 se conoció la&#8230;</p>
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<p class="has-drop-cap">El  nombre de Bad Bunny vuelve a ocupar titulares, esta vez lejos de los escenarios y más cerca de los tribunales. A comienzos de enero de 2026 se conoció la presentación de una demanda civil en Puerto Rico contra el artista y su sello, Rimas Entertainment, por la presunta utilización no autorizada de un audio de voz enviado originalmente a través de WhatsApp.</p>



<p class="has-drop-cap">Según la acción judicial, una grabación de voz enviada como mensaje privado habría sido incorporada en canciones explotadas comercialmente sin que existiera consentimiento expreso, contrato de cesión, licencia de uso ni compensación económica. El audio, registrado de manera informal y fuera de cualquier entorno contractual, terminó según la demandante integrado a obras distribuidas globalmente, generando ingresos significativos y una exposición masiva imposible de prever al momento del envío.</p>


<blockquote class="trx_addons_blockquote_style_1">
<p>En la industria creativa actual, la informalidad no es sinónimo de libertad. En 2026, usar audios, voces o frases «porque estaban ahi»ya no es espontaneidad creativa: es una ineficiencia jurídica. Todo lo que entra a una obra comercial necesita intención, contexto y autorización clara, porque los sistemas legales como los algoritmos funcionan por patrones, no por improvisación»</p>
</blockquote>


<p>El caso resulta especialmente relevante porque no se limita al debate clásico del sampling. Aquí se cruzan derechos de autor, derechos conexos y, sobre todo, el derecho a la propia voz como manifestación directa de la identidad personal. La demanda sostiene que la utilización del audio vulnera derechos de personalidad y configura un supuesto de enriquecimiento injusto, al haberse explotado un elemento identificable sin base legal ni acuerdo previo.</p>



<p>La reclamación incluye una indemnización millonaria por daños patrimoniales y morales, así como la solicitud de cesar el uso del audio en cualquier formato futuro, incluyendo plataformas digitales, presentaciones en vivo, campañas promocionales y materiales derivados.</p>



<p>Más allá del desenlace judicial, el caso deja una advertencia clara para artistas, productores y sellos: en un ecosistema donde lo privado puede convertirse en contenido viral y monetizable en cuestión de horas, la frontera entre creatividad y responsabilidad legal es cada vez más delgada. Lanzar, usar o integrar contenido sin una lógica jurídica definida no comunica rebeldía ni frescura; comunica desorden.</p>



<p>Este litigio podría marcar un precedente importante para la industria musical contemporánea, recordando que incluso en la era de los mensajes de voz, la creación sin estructura no solo es un riesgo creativo, sino también y sobre todo un riesgo legal.</p>



<p><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-text-light-color">«La música puede nacer de la espontaneidad, pero cuando se convierte en negocio debe estar respaldada por reglas claras, acuerdos escritos y respeto por los derechos de terceros. Solo así se construyen proyectos sostenibles y responsables, haciendo siempre música al derecho»</mark></p>



<p></p>
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		<title>El reto real de la música en 2026: menos atajos, más estructura.</title>
		<link>https://zbo-law.com/el-reto-real-de-la-musica-en-2026-menos-atajos-mas-estructura/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Andrés Ospina Madrid]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Jan 2026 16:52:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La Industria]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El 2026 no llegó con una nueva promesa para la música; llegó con una factura pendiente. Durante años celebramos el crecimiento, la democratización de las plataformas y la facilidad para&#8230;</p>
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									<p>El 2026 no llegó con una nueva promesa para la música; llegó con una factura pendiente. Durante años celebramos el crecimiento, la democratización de las plataformas y la facilidad para publicar. Hoy, con la industria más expuesta que nunca, queda claro que el problema ya no es entrar, sino permanecer con sentido. Nunca fue tan fácil sonar y nunca fue tan difícil sostener una carrera real.&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: 16px;">L</span><span style="font-size: 16px;">a música atraviesa un momento&nbsp;</span><span style="font-size: 16px;">&nbsp;paradójico: cifras récord conviven con proyectos frágiles, millones de reproducciones con ingresos inconsistentes , visibilidad global con poca profundidad de audiencia. El volumen creció, pero la estructura no siempre lo acompañó. Y en 2026 esa distancia empieza a notarse con crudeza. Las plataformas ya no están premiando el ruido; están midiendo comportamiento. Y el comportamiento no se puede fingir por mucho tiempo.</span></p>
<p><span style="font-size: 16px;">El algoritmo -tan demonizado como incomprendido- no decide qué es bueno o malo. Decide qué es coherente. Observa hábitos, mide recurrencia, evalúa permanencia y detecta señales reales de interés. Por eso tantos proyectos » bien producidos» se estancan: no&nbsp; porque falte talento, sino porque falta dirección. El algoritmo no empuja canciones aisladas; acompaña narrativas consistentes.&nbsp; No amplifica impulsos; amplifica trayectorias.</span></p>
<p><span style="font-size: 16px;">En este contexto, hablar de posicionamiento algorítmico ya no es hablar de trucos, sino de criterio editorial. Lanzar música sin una lógica clara, sin entender a quién se le habla ni por qué, es enviar señales contradictorias a un sistema que vive de patrones.</span></p>
<blockquote class="trx_addons_blockquote_style_1">
<p>EN 2026, LA IMPROVISACIÓN CONSTANTE NO ES REBELDÍA CREATIVA: ES INEFICIENCIA ESTRATÉGICA»</p>
</blockquote>
<p>Aquí la distribución deja de ser un trámite técnico y se convierte en una decisión central de negocio. Distribuir hoy implica intención. Implica entender que no todo se lanza, que no todo se empuja y que no todo se acelera. Un proyecto que lanza por ansiedad comunica desorden. Uno que respeta tiempos , cuida contexto y construye catálogo comunica visión. L diferencia es enorme, aunque no siempre inmediata .&nbsp;</p>
<p>Las buenas prácticas siguen siendo sorprendentemente básicas, y por eso mismo tan ignoradas: claridad en metadatos, precisión en créditos, coherencia en nombres, cuidado extremo de splits y una visión del catálogo como activo vivo, no como archivo muerto. En 2026, estos detalles no solo afectan pagos;&nbsp;<span style="font-size: 16px;">afectan confianza, visibilidad y oportunidades futuras. Un catálogo mal gestionado es una carrera limitada por diseño.</span></p>
<p><span style="font-size: 16px;">Pero el punto más delicado de este año no es técnico, es ético. La tentación del atajo se volvió cotidiana: bots que inflan cifras, seguidores ficticios que maquillan perfiles, inteligencia artificial usada para reemplazar en lugar de potenciar, Todo eso puede generar la ilusión de avance, pero deja un rastro claro: números que no sostienen nada. La industria aprendió a leer datos y sabe cuándo un proyecto crece y cuándo solo aparenta hacerlo. No hay alianza estratégica, inversión seria o monetización sostenible que se construya sobre métricas falsas.</span></p>
<p>La música, nos guste o no, es hoy una unidad de negocio. Eso no la vuelve menos artística; la vuelve responsable. Y como toda unidad de negocio, necesita datos reales, audiencias reales y decisiones que miren más allá del corto plazo. Cuando las métricas representan personas reales oyentes que regresan, recomiendan, compran entradas, apoyan el proyecto se vuelve escalable. Cuando no, se queda en un ejercicio estético sin futuro económico.</p>
<p>El 2026 no pide más canciones lanzadas al vacío. Pide proyectos mejor pensados, artistas mejor informados y una industria menos complaciente con sus propias malas prácticas. La oportunidad es enorme: plataformas maduras, mercados globales, talento probado. El riesgo también: confundir movimiento con progreso.</p>
<p>Este año puede marcar un punto de inflexión, pero no por la cantidad de música que se publique, sino por la calidad de las decisiones que se tomen. Si la industria logra alinear creatividad con estructura, ambición con ética y datos de visión, el crecimiento será real.</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #ffff00;">«MÁS MÚSICA, Sí.</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #ffff00;">PERO MÚSICA CON DIRECCIÓN.</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #ffff00;">MÚSICA QUE NO SOLO SUENE, SINO QUE PERMANEZCA.</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #ffff00;">MÚSICA, DE UNA VEZ POR TODAS AL DERECHO.»</span></p>
<p style="text-align: right;">
</p><p></p>
<p></p>
<p></p>
<p></p>
<p></p>								</div>
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		<p>La entrada <a href="https://zbo-law.com/el-reto-real-de-la-musica-en-2026-menos-atajos-mas-estructura/">El reto real de la música en 2026: menos atajos, más estructura.</a> se publicó primero en <a href="https://zbo-law.com">ZBO LAW</a>.</p>
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		<title>Medellín hacia el 2026:                           MÁS MÚSICA SÍ &#8230;                                     pero MÚSICA AL DERECHO</title>
		<link>https://zbo-law.com/medellin-hacia-el-2026-mas-musica-si-pero-musica-al-derecho/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Antonio Zamora]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Jan 2026 16:22:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La Industria]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Llegué a Medellín hace un poco más de cinco años con una decisión tomada: dedicarme de lleno a trabajar en la industria de la música desde el backstage, desde ese&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Llegué a Medellín hace un poco más de cinco años con una decisión tomada: dedicarme de lleno a trabajar en la industria de la música desde el backstage, desde ese lugar donde no hay tarimas ni aplausos, pero sí contratos, estrategias, errores y aprendizajes reales. En ese momento intuía que Medellín tenía algo especial, pero nunca imaginé la velocidad ni la magnitud del crecimiento que iba a presenciar en tan poco tiempo.</p>



<p>Hoy miro ese recorrido con una mezcla de orgullo y asombro. Orgullo por ver una ciudad que entendió que la música no era solo expresión cultural, sino una industria posible, y asombro porque el crecimiento ha sido exponencial, sostenido y cada vez más visible a nivel global. Medellín ya no es una promesa: es un actor activo dentro del mapa musical latinoamericano.</p>



<p>Pero ese mismo crecimiento trae una responsabilidad enorme. Cuando una industria crece tan rápido, el verdadero riesgo no es que se frene, sino que se fragmente. Y si algo tengo claro después de estos años es que escalar solo será posible desde una visión conjunta, desde la creación de sinergias reales entre artistas, empresarios, managers, instituciones y mercados aliados.</p>


<blockquote class="trx_addons_blockquote_style_1">
<p><strong>Medellín hoy no solo exporta canciones; exporta narrativas, equipos y procesos. El mundo entero reconoce el impacto de artistas como J Balvin y Karol G, pero lo verdaderamente relevante es que ya no están solos. Desde esta ciudad, una generación completa de artistas colombianos ocupa hoy lugares privilegiados en los rankings globales y, particularmente, en el Top 200 de las plataformas digitales.”</strong></p>
</blockquote>


<p>Nombres como Maluma, Feid, Ryan Castro, Blessd, Manuel Turizo, Luis Alfonso, y muy especialmente Kris R, nuestro cliente y una de las revelaciones más claras y contundentes de la escena actual, confirman que lo que pasa en Medellín no es casualidad. Es volumen, constancia y profesionalización.</p>



<p>Este fenómeno no se explica únicamente por el talento individual. Se explica porque, poco a poco, la ciudad entendió que el éxito no se improvisa. Que detrás de cada artista hay equipos, decisiones estratégicas, estructuras empresariales y una visión de largo plazo. Y aun así, seguimos a tiempo de hacerlo mejor.</p>



<p>En paralelo a este crecimiento artístico, también es justo reconocer los esfuerzos institucionales que han acompañado  y potenciado el desarrollo del talento local y regional. Desde la Alcaldía de Medellín, iniciativas como Music Lab han abierto espacios reales para visibilizar, formar y proyectar artistas emergentes. Y desde la Gobernación de Antioquia, programas como La Nave, impulsados desde la Secretaría de Cultura, han entendido que el talento no solo vive en la ciudad, sino en todo el departamento.</p>



<p>Estos esfuerzos importan. No solo por los recursos que movilizan, sino porque envían un mensaje claro: la música es una apuesta estratégica para el desarrollo cultural y económico del territorio. Cuando lo público, lo privado y lo creativo empiezan a conversar, el ecosistema se fortalece.</p>



<p>En esa misma línea, uno de los cambios que más ilusión me genera es ver cómo muchos profesionales de la industria decidimos dar un paso adicional y llevar la experiencia a las aulas. No desde la teoría, sino desde la práctica. Lumen junto a Universidad EAFIT, Sonus con la Universidad Pontificia Bolivariana, y el trabajo que desde ZBO venimos desarrollando con el Instituto Tecnológico Metropolitano, nacen de una motivación común: evitar que las nuevas generaciones aprendan a las malas.</p>



<p><strong><mark class="has-inline-color has-text-light-color">Muchos de nosotros pagamos el precio de no tener información, de firmar mal, de confiar sin estructura o de no entender a tiempo cómo funciona realmente este negocio. Ver hoy jóvenes motivados, críticos, informados y decididos a pertenecer a la industria musical desde una lógica profesional es, sin exagerar, una de las señales más sanas del momento que vive Medellín.</mark></strong></p>



<p>De cara al 2026, el mensaje es claro y directo. Este puede ser un año de crecimiento exponencial, sí, pero solo si lo asumimos con responsabilidad colectiva. Un año de más música, más artistas, más proyectos y más inversión, pero música al derecho. Música hecha con estructura, con conocimiento, con contratos claros, con equipos sólidos y con una visión que piense más allá del corto plazo.</p>



<p>La invitación es abierta: a artistas, empresarios, gestores, instituciones y aliados internacionales. Que el 2026 no sea solo un año de ruido, sino un año de industria. Que sigamos creciendo, pero creciendo bien. Porque cuando la música se hace al derecho, no solo suena mejor: dura más.</p>



<p style="font-size:8px"></p>
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		<item>
		<title>Spotify, audiolibros y la trampa de los Bundles: Una pelea de derechos y transparencia</title>
		<link>https://zbo-law.com/spotify-audiolibros-y-la-trampa-de-los-bundles-una-pelea-de-derechos-y-transparencia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Antonio Zamora]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Jun 2025 22:49:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La Industria]]></category>
		<category><![CDATA[Bundles]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos]]></category>
		<category><![CDATA[NMPA]]></category>
		<category><![CDATA[Spotify]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Spotify introdujo audiolibros en su suscripción Premium, otorgando a los usuarios 15 horas mensuales sin costo adicional. Lo que parecía un avance de valor agregado ha resultado ser una tormenta&#8230;</p>
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<p class="has-drop-cap">Spotify introdujo audiolibros en su suscripción Premium, otorgando a los usuarios 15 horas mensuales sin costo adicional. Lo que parecía un avance de valor agregado ha resultado ser una tormenta legal y un punto de quiebre en la relación entre la plataforma y los creadores de contenido. La National Music Publishers’ Association (NMPA) denunció públicamente que esta integración de audiolibros en la tarifa plana constituye “una guerra contra los compositores”, según expresó su presidente David Israelite (Aswad, 2024). La razón: al mezclar contenido no musical con musical en un mismo plan, Spotify reduce su pago a los titulares de derechos bajo licencias obligatorias, sin informar claramente a los usuarios ni a los creadores.</p>



<p>Según Billboard, la NMPA envió una carta formal a la Federal Trade Commission (FTC) acusando a Spotify de prácticas engañosas, señalando que muchos usuarios comenzaron a pagar más sin una notificación clara y sin una opción automática para continuar con un plan solo musical (Christman, 2024). En paralelo, The Mechanical Licensing Collective (MLC) demandó a la plataforma por presunto incumplimiento de licencias y pagos incorrectos de regalías mecánicas (Ingham, 2024b).</p>



<p>Más allá del impacto financiero, el método genera desconfianza: se sospecha que Spotify busca reclasificar su modelo Premium como un «bundle», una categoría con condiciones regulatorias distintas, para evitar el pago completo de tarifas mecánicas (Ingham, 2024a). Esta maniobra ha sido interpretada por varios líderes de la industria como una optimización agresiva a costa de quienes hacen posible el catálogo.</p>



<p>La polémica no se limita a los músicos. La Authors Guild —una de las entidades más representativas de escritores en EE. UU.— ha advertido que el modelo de consumo ilimitado y las condiciones de pago por “escucha completada” distorsionan los ingresos de los autores. Dado que Spotify solo paga cuando se<br>escucha el 100 % del audiolibro, muchas obras quedan sin remuneración si el usuario las abandona antes de finalizar (Authors Guild, 2024).</p>



<p>La plataforma se defiende con el argumento de diversificación. Sin embargo, como advierte The Verge, el bundle fue implementado sin claridad contractual ni actualización explícita de condiciones para artistas y usuarios (Sheehan, 2024). Esto rompe con un principio básico de la relación entre plataforma y creador: la transparencia en la retribución del contenido.</p>



<p>No se trata de impedir que Spotify evolucione —la innovación es parte de su ADN—, sino de exigir que esa evolución no sacrifique los derechos de quienes hacen posible la música y la literatura. La discusión no es tecnológica, es estructural. Como lo menciona el Global Music Report 2025, los ingresos globales por música grabada aumentaron un 10,2 % en 2024, y la transparencia contractual es uno de los pilares para sostener esa expansión (IFPI, 2025).</p>


<blockquote class="trx_addons_blockquote_style_1">
<p>Si permitimos que las plataformas cambien el modelo sin consulta, mañana no solo decidirán cuánto vales, sino si tu arte merece ser pagado.</p>
</blockquote>


<p>Este episodio es una advertencia seria para Latinoamérica. Si hoy Spotify puede transformar un modelo sin consulta ni rendición clara, mañana podría hacerlo con los ingresos por reproducciones o las tarifas por distribución local. Es fundamental que gestores culturales, asociaciones de autores y entidades públicas se anticipen con estructuras contractuales y regulaciones propias. El precedente ya está en Europa; el efecto dominó puede llegar aquí más rápido de lo esperado.</p>



<p>La moraleja es clara: si una plataforma tiene el poder de cambiar las reglas, el creador debe tener el conocimiento y las herramientas para defender su obra. Porque en esta industria, cuando no se tiene control, se pierde mucho más que dinero: se pierde historia.</p>



<p style="font-size:8px">Referencias: ASWAD, J. (2024, MAY 16). NMPA SLAMS SPOTIFY OVER AUDIOBOOKS, ACCUSES STREAMER OF &#8216;DECLARING WAR ON SONGWRITERS&#8217;. VARIETY. REFERENCIAS IFPI. (2025). <em>GLOBAL MUSIC REPORT 2025: STATE OF THE INDUSTRY</em>. INTERNATIONAL FEDERATION OF THE PHONOGRAPHIC INDUSTRY. HTTPS://IFPI.ORG </p>



<p style="font-size:8px">AUTHORS GUILD. (2024, APRIL 18). SPOTIFY’S AUDIOBOOK EXPANSION RAISES CONCERNS FOR AUTHORS. REFERENCIAS<br>IFPI. (2025). <em>GLOBAL MUSIC REPORT 2025: STATE OF THE INDUSTRY</em>. INTERNATIONAL FEDERATION OF THE PHONOGRAPHIC INDUSTRY. HTTPS://IFPI.ORG CHRISTMAN, E. (2024, MAY 13). SPOTIFY&#8217;S AUDIOBOOKS BUNDLE IS HURTING SONGWRITERS, NMPA SAYS IN LETTER TO FTC. BILLBOARD. REFERENCIAS IFPI. (2025). <em>GLOBAL MUSIC REPORT 2025: STATE OF THE INDUSTRY</em>. INTERNATIONAL FEDERATION OF THE PHONOGRAPHIC INDUSTRY. HTTPS://IFPI.ORG IFPI. (2025). GLOBAL MUSIC REPORT 2025. REFERENCIAS<br>IFPI. (2025). <em>GLOBAL MUSIC REPORT 2025: STATE OF THE INDUSTRY</em>. INTERNATIONAL FEDERATION OF THE PHONOGRAPHIC INDUSTRY. HTTPS://IFPI.ORG</p>



<p style="font-size:8px">INGHAM, T. (2024A, MAY 17). SPOTIFY’S AUDIOBOOKS MOVE: SMART BUSINESS, OR A WAR ON SONGWRITERS? MUSIC BUSINESS WORLDWIDE. REFERENCIAS IFPI. (2025). <em>GLOBAL MUSIC REPORT 2025: STATE OF THE INDUSTRY</em>. INTERNATIONAL FEDERATION OF THE PHONOGRAPHIC INDUSTRY. HTTPS://IFPI.ORG INGHAM, T. (2024B, MAY 20). SPOTIFY SUED OVER AUDIOBOOKS BY MLC FOR ALLEGED LICENSING VIOLATIONS. MUSIC BUSINESS WORLDWIDE. REFERENCIAS IFPI. (2025). <em>GLOBAL MUSIC REPORT 2025: STATE OF THE INDUSTRY</em>. INTERNATIONAL FEDERATION OF THE PHONOGRAPHIC INDUSTRY. HTTPS://IFPI.ORG SHEEHAN, P. (2024, MAY 21). SPOTIFY FACES PUSHBACK FOR BUNDLING AUDIOBOOKS INTO PREMIUM PLANS. THE VERGE. REFERENCIAS<br>IFPI. (2025). <em>GLOBAL MUSIC REPORT 2025: STATE OF THE INDUSTRY</em>. INTERNATIONAL FEDERATION OF THE PHONOGRAPHIC INDUSTRY. HTTPS://IFPI.ORG</p>
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		<title>2025 Un año más en el que se demuestra que la música ¡Es el negocio socio!</title>
		<link>https://zbo-law.com/2025-un-ano-mas-en-el-que-se-demuestra-que-la-musica-es-el-negocio-socio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Antonio Zamora]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Jun 2025 22:51:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La Industria]]></category>
		<category><![CDATA[2025]]></category>
		<category><![CDATA[IFPI]]></category>
		<category><![CDATA[Industria]]></category>
		<category><![CDATA[Negocios]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hay algo profundamente poético en que, mientras algunos aun repiten con nostalgia «de esto no se puede vivir», la industria musical global haya crecido por décimo ano consecutive, alcanzando los&#8230;</p>
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<p class="has-drop-cap">Hay algo profundamente poético en que, mientras algunos aun repiten con nostalgia «de esto no se puede vivir», la industria musical global haya crecido por décimo ano consecutive, alcanzando los US$29.6 mil millones en ingresos en 2024 (IFPI, 2025). Si, leyó bien, diez años seguidos creciendo. No estamos hablando de rumores, estamos hablando de dates y hay que darlos; y emocionarnos por haber elegido este camino en medic de tantas críticas y complicaciones.</p>



<p>El Global Music Report 2025 no solo confirma que la musica sigue siendo un buen negocio, sino que nos ratifica que es el negocio. Con un crecimiento global del 4.8% y un streaming que representa ya el 69% de los ingresos de la industria (IFPI, 2025), esta claro que quien no este montado en esta ola, se esta ahogando en excusas.</p>



<p>Aquí es donde Latinoamérica brilla como nunca con un incremento de mas del 22.5% de crecimiento en 2024, siendo una de las regiones con mayor dinamismo global, superada solo por MENA y Africa Subsahariana (IFPI, 2025). Eso sin dejar de lado que Mexico ya es el décimo mercado mas importante del mundo, desplazando a Australia (IFPI, 2025). Recuerdan cuando nos decían que los latinos no éramos «mainstream»? Bueno, resulta que ahora somos los protagonistas del stream.</p>



<p><br>Ahora bien, el desarrollo empresarial en esta industria no es un lujo ni una coincidencia es un deber. El informe lo deja claro entre líneas, el crecimiento sostenido de la musica no depende solo del talento, sino de la capacidad de los artistas para crecer en vision global, uso estratégico de tecnología, pensamiento comercial y marketing inteligente (IFPI, 2025). Pero ojo, nadie crece solo esa vision integral no la da una playlist, la da un buen equipo. Es lo que debe ofrecer tu disquera, tu editora, tu management, tu equipo … En otras palabras el equipo que elijas sera la tripulación del barco que dirige tu sueno. Y ese barco, amigo lector, tiene que flotar y llegar lejos.</p>



<p>Ejemplos sobran. Desde Myke Towers, quien se convirtió en un fenómeno global desde Puerto Rico gracias a su alianza con Warner Music (IFPI, 2025), hasta los nuevos escenarios donde convergen creatividad e innovación, como los conciertos virtuales en Fortnite, que permiten a artistas como Myles Smith crear experiencias inmersivas sin importar el país de origen (IFPI, 2025). Todo esto está respaldado por una estructura. Porque sí: talento sin estructura es como un salpicón sin frutas (chiste colombiano).</p>


<blockquote class="trx_addons_blockquote_style_1">
<p>La música es el negocio más poderoso del 2025: Mueve culturas, economías, y millones&#8230; Pero solo para quienes la entienden como empresa.</p>
</blockquote>


<p>¿Y qué hay de la inteligencia artificial? El <em>Global Music Report 2025</em> advierte que, mientras la IA puede mejorar la experiencia del fan o restaurar voces icónicas, su uso indebido —como el entrenamiento de modelos con música protegida sin autorización— amenaza directamente la creatividad humana (IFPI, 2025). Por eso, dedicarnos a los artistas hoy en día significa algo más: protegemos la humanidad creativa que hace posible que el arte siga siendo arte, y no solo un producto más, generado en masa por una máquina sin alma.</p>



<p>Así que, si eres artista y estás mirando el panorama con miedo, con hambre o con ambas cosas (que suele pasar), recuerda esto: estamos viviendo el mejor momento para ser músico. El mercado está creciendo, las puertas están abiertas y el mundo está listo para escuchar tu historia. Pero no basta con subir canciones: es necesario formarse, tener un equipo y fijar la mirada en un rumbo, antes de lanzar tu barco al mar, no a la deriva. Porque hoy, más que nunca, la música es un excelente negocio. Pero es necesario hacerse al Derecho.</p>
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		<title>Europa a la vanguardia legal de la música, un llamado urgente a Latinoamérica para blindar su industria frente a la IA</title>
		<link>https://zbo-law.com/europa-a-la-vanguardia-legal-de-la-musica-un-llamado-urgente-a-latinoamerica-para-blindar-su-industria-frente-a-la-ia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Antonio Zamora]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Jun 2025 23:02:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La Industria]]></category>
		<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[IFPI]]></category>
		<category><![CDATA[Leyes]]></category>
		<category><![CDATA[Model]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Europa acaba de lanzar una advertencia que debería retumbar en cada estudio de grabación, disquera independiente, distribuidor digital y abogado de propiedad intelectual: la inteligencia artificial necesita reglas. No consejos.&#8230;</p>
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<p class="has-drop-cap">Europa acaba de lanzar una advertencia que debería retumbar en cada estudio de grabación, disquera independiente, distribuidor digital y abogado de propiedad intelectual: la inteligencia artificial necesita reglas. No consejos. No intenciones. Reglas. El pasado 23 de mayo de 2025, en el Parlamento Europeo, representantes de la industria musical, liderados por organizaciones como IFPI y CISAC, dejaron en claro que el AI Act —la nueva legislación para regular el uso de inteligencia artificial en Europa— debe implementarse con total fidelidad. Y cuando ellos dicen «fidelidad», no se refieren a la resolución del audio, sino a la protección estricta de los derechos de autor, la transparencia de los modelos de IA, y la trazabilidad del contenido con el que se entrenan estos sistemas.</p>



<p>El texto base del AI Act parte de una lógica ambiciosa y bien intencionada: establecer un marco jurídico que regule el uso de tecnologías emergentes, clasificándolas según niveles de riesgo y exigiendo a los proveedores responsabilidad en el diseño y uso de sus algoritmos. Para muchos actores de la industria creativa, es una oportunidad histórica de equilibrar innovación con derechos. Por ejemplo, se reconoce explícitamente que no se puede entrenar un modelo de IA generativa con música protegida por derechos de autor sin consentimiento, salvo algunas excepciones relacionadas con fines de investigación. Además, se exige que los desarrolladores de sistemas de IA revelen información sobre el origen de los datos utilizados, lo que en teoría permitiría a los creadores rastrear cuándo y cómo su obra fue empleada en estos entrenamientos.</p>



<p>Pero como toda buena ley escrita a muchas manos y a muchos intereses, el AI Act también tiene sus grietas. Una de las más criticadas —con razón— es la excepción de «opt-out»: si bien se exige respeto por los derechos de autor, el modelo jurídico europeo parte de la presunción de que el contenido puede ser utilizado para minería de datos, a menos que el titular declare explícitamente su negativa. En otras palabras, si no te opones formalmente, se asume que consientes. Lo que se presenta como una garantía técnica, en realidad, traslada la carga al creador, que debe estar al tanto, actuar rápidamente y contar con asesoría especializada para evitar que su catálogo sea absorbido sin permiso.</p>



<p>No es menor el riesgo que esto supone para los músicos independientes de América Latina, donde muchas veces el acceso a una estructura jurídica y tecnológica adecuada es más un sueño que una realidad. ¿Cómo esperamos que un productor en Bello, una cantautora en Popayán o un beatmaker en Cali se enteren de estos mecanismos, mucho menos que logren oponerse a los entrenamientos masivos de IA realizados por corporaciones globales con sede en Silicon Valley?</p>


<blockquote class="trx_addons_blockquote_style_1">
<p>La música es el negocio más poderoso del 2025: Mueve culturas, economías y millones&#8230; pero solo para quienes la entienden como empresa.</p>
</blockquote>


<p>Además, el llamado “Código de Buenas Prácticas”, un apéndice autorregulado que debería complementar la ley, ha sido señalado por entidades como IFPI como insuficiente y hasta contraproducente. Su redacción, ambigua y complaciente, da margen a que las plataformas tecnológicas reduzcan su compromiso con la transparencia, limitando el deber de informar qué obras han sido utilizadas para alimentar sus modelos. De nada sirve declarar una ley como pionera si se permite que su ejecución quede en manos de quienes tienen intereses comerciales en el uso libre del contenido ajeno.</p>



<p>Ahora bien, que Europa haya dado este paso no es menor. Es el primer bloque geopolítico en asumir el reto con una legislación transversal, y eso marca un precedente. Pero el problema no es solo de Bruselas. Es un espejo. Lo que se discute allá debería ser también el centro del debate aquí. Porque mientras ellos aprueban leyes, en Latinoamérica todavía estamos debatiendo si la IA es una amenaza o una moda. La falta de legislación local al respecto convierte a nuestra región en terreno fértil para la explotación silenciosa de contenido. Es como si todos estuviéramos componiendo con el alma… para que otro alimente un algoritmo que luego competirá contra nosotros en el top 50.</p>



<p>ZBO se suma a la exigencia de un enfoque que no excluya a los verdaderos protagonistas de la música: sus creadores. La inteligencia artificial puede ser una herramienta valiosa, incluso maravillosa, cuando se utiliza con respeto, consentimiento y justicia. Pero sin reglas, se convierte en una trituradora invisible que digiere repertorios enteros sin pagar un solo centavo.</p>



<p>La discusión no es tecnológica, es estructural. Es sobre quién tiene derecho a decidir qué se hace con lo que nace del alma. La IA no es el enemigo. El enemigo es la indiferencia legal frente a su poder. Si Europa comienza a dar pasos firmes, Latinoamérica no puede quedarse atrás. Y si eres artista, editor, productor o simplemente un amante de la música, este es el momento para entender, exigir y proteger. Porque en esta industria, cuando no se tiene control, se pierde mucho más que dinero: se pierde historia.</p>



<p>ZBO se suma a la exigencia de un enfoque que no excluya a los verdaderos protagonistas de la música: sus<br>creadores. La inteligencia artificial puede ser una herramienta valiosa, incluso maravillosa, cuando se utiliza con<br>respeto, consentimiento y justicia. Pero sin reglas, se convierte en una trituradora invisible que digiere repertorios enteros sin pagar un solo centavo.</p>



<p>La discusión no es tecnológica, es estructural. Es sobre quién tiene derecho a decidir qué se hace con lo que nace del alma. La IA no es el enemigo. El enemigo es la indiferencia legal frente a su poder. Si Europa comienza a dar pasos firmes, Latinoamérica no puede quedarse atrás. Y si eres artista, editor, productor o simplemente un amante de la música, este es el momento para entender, exigir y proteger. Porque en esta industria, cuando no se tiene control, se pierde mucho más que dinero: se pierde historia.</p>


<blockquote class="trx_addons_blockquote_style_1">
<p>Si no protegemos a los creadores, no habrá nada que proteger de la inteligencia artificial &#8211; Frances Moore, CEO de IFPI</p>
</blockquote>


<p>Referencias: IFPI. (2025). <em>GLOBAL MUSIC REPORT 2025: STATE OF THE INDUSTRY</em>. INTERNATIONAL FEDERATION OF THE PHONOGRAPHIC INDUSTRY. HTTPS://IFPI.ORG</p>
<p>La entrada <a href="https://zbo-law.com/europa-a-la-vanguardia-legal-de-la-musica-un-llamado-urgente-a-latinoamerica-para-blindar-su-industria-frente-a-la-ia/">Europa a la vanguardia legal de la música, un llamado urgente a Latinoamérica para blindar su industria frente a la IA</a> se publicó primero en <a href="https://zbo-law.com">ZBO LAW</a>.</p>
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